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La receta de hoy acaba de convertirse en una de mis favoritas. No la planeé en absoluto, pero vi unas frambuesas preciosas en el mercado y no pude resistirme. He cambiado un poquito una de mis recetas para cupcakes preferidas y ¡éste ha sido el resultado!
¿A que son preciosas? Os puedo asegurar que el sabor es tan bueno como su apariencia. Me las llevé como postre a una comida con unas amigas y cada una nos comimos dos. Y después de hacer las fotos pertinentes, le mandé un mensaje a mi vecina para ofrecérselas, porque sino las habría devorado yo todas...
¡¡¡Son un peligro!!! El bizcocho del cupcake es súper esponjoso, y las frambuesas de su interior le dan un puntillo ácido que casa muy bien con la dulzura de éste y del coco. Y el frosting de queso es tan fresco y ligero... Podría estar cantando las virtudes de éste cupcake eternamente, en serio.
Aquí os dejo la receta... Debería avisaros: querréis comerlas en cuanto las saquéis del horno. Resistid, dejad que se enfríen bien porque sino el frosting se derretirá. ¡Os prometo que valdrán la pena!