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La receta de hoy es una de las primeras cosas que aprendí a hacer en la cocina. Debía de tener unos once años y pasaba parte del verano en la costa Mediterránea, junto con mis padres, tíos y mi prima Núria. Fue ella, de hecho, quién nos enseñó a hacer crepes. Me dejó totalmente anonadada cuando, con un experto movimiento de muñeca, giró la crepe en el aire. Luego fundíamos chocolate y cada uno rellenaba su crepe, decorándola con nata montada o simplemente con un poco de mermelada.
Hacer crepes en casa es más fácil de lo que podáis pensar. Puede hacerse con una sartén anti-adherente, si no tenéis una sartén especial para crepes. Y los ingredientes son tan comunes que probablemente estén en vuestra nevera ahora mismo.
Éstas crepes están rellenas de delicioso yogur griego y mermelada casera de ruibarbo y fresas. Un postre (o desayuno o merienda) muy fresco y sano, genial para el verano que ya se acerca. Ambas recetas están justo aquí debajo así que, ¡seguid leyendo!